La mayoría
de estudios sobre el tema señalan que el "gos" actual
es el resultado del cruce entre los perros pastores traidos por los
romanos y los autóctonos del pais.Aunque podríamos asegurar
que el Gos d'Atura lleva siglos pastoreando en su tierra de origen,
no es sino a principios de éste cuando tenemos datos fidedignos
y documentos gráficos que nos lo muestran tal y como es: un perro
rústico de áspero pelo y mirada atenta.
En el LOE (libro
de orígenes español) de la Real Sociedad Central para
el Fomento de Razas Caninas en España (RSCFRCE), encontramos
en 1915 inscrito el perro"Piar" con una fotografía
suya incluída. Esta es la más antigua inscripción.
En 1924 se incorporó
al LOE "Milán", también con su correspondiente
fotografía en la que se observa un perro de características
raciales perecidísimas a las actuales. Fue premiado tanto en
clase jóvenes como en abierta.En junio de 1929 se celebra la
VII Exposición Canina de Barcelona, en la que se inscriben 7
"Gossos d'Atura".
" Tac"
e "Iris", un hijo y su madre ,consiguen sus puntos de campeonato.
El padre de" Tac "era el anteriormente citado "Milán".
Basándose
en estos dos ejemplares se redactó el primer estándar
en ese mismo año de 1929. Ha estado en vigor hasta 1983 en que
fue revisado para ponerlo al día de los avances logrados en la
recuperación de la raza.
A pesar de estar
reconocido a nivel internacional por la FCI ya en los años 30,
no fue un perro que frecuentara las exposiciones pues otras razas foráneas
eran mucho más vistosas y tenían más "chic"
en el ring. Nuestro can quedaba relegado a campos y masías.
Por ejemplo,
hasta 1968 no fue inscrito en exposiciones ni un perro al año
por término medio. A partir del 69 comenzó una interesante
y apasionada recuperación de la raza, buscando, rebuscando y
eligiendo los mejores ejemplares que trabajaban con rebaños.
El matrimonio Jorba (Angel Jorba y María Godayol) emprendieron
su particular aventura y fundaron el primer criadero de la raza con
el afijo" de Laketania" basado en ejemplares recuperados del
campo.
También
se unieron a esa inmensa tarea Elena Colls (afijo de Campdurá),
Jordi Carulla (de Camprat) y Agustí Tonietti (d'Espinavessa).
Gracias a su
esfuerzo y al de algunos otros amantes de la raza ese perro en vías
de extinción paso a cobrar protagonismo y entidad propia. Se
lo comenzó a valorar también como encantador perro de
compañía y su popularidad ha ido en aumento desde entonces.
Para "poner
en limpio" y resumir los avances comenzó una serie de reuniones
entre los impulsores de la raza y los estamentos cinófilos oficiales,
que culminó con el estandar de 1983.